domingo, 6 de marzo de 2011

LA LECCIÓN DEL FUEGO



"No intento bailar mejor que otro, solo intento bailar mejor que yo mismo" Mikhail Baryshnikov

Un hombre que regularmente asistía a un grupo dejo de participar en sus actividades sin previo aviso.
Después de algunas semanas, el líder del grupo decidió visitarlo.
Era una noche muy fría.
Encontró al hombre en su casa, solo, sentado frente a un hogar donde ardía un fuego brillante y acogedor.
Anticipando la razón de su visita el hombre dio la bienvenida al líder, lo invito a sentarse junto al fuego y permaneció quieto, esperando.
El líder acepto la invitación y, sin decir palabra se sentó confortablemente.
En silencio contemplaba la danza de las llamas en torno de las brasas del leño que ardían.
Al cabo de algunos minutos, siempre en silencio, el líder selecciono una de las brasas ardientes. Se acomodo en su silla y permaneció callado.
El anfitrión  prestaba atención a cada uno de sus actos con fascinación y quietud.
Observo así como la llama de la brasa solitaria disminuía hasta apagarse de una vez.
En poco tiempo, lo que antes era una fiesta de luz y calor ahora no pasaba de ser un carbón cubierto de cenizas.
Ninguna palabra fue dicha desde el protocolario saludo inicial entre los dos hombres.
El líder se incorporó aprestándose a salir. Tomo entonces el trozo de carbón colocándolo nuevamente en medio del ardiente fuego.
Casi de inmediato volvió a encenderse alimentado por la luz y el calor de las brasas ardientes en torno a él.
Ya en la puerta y antes de que el líder se retirara dijo el anfitrión:
- Gracias por tu visita y el hermoso mensaje; muy pronto estaré de regreso junto al grupo. Dios te bendiga.


 

Hoy te propongo que reflexionemos, a partir de esta lección, sobre dos preguntas:

Cuantas veces nos hemos asumido el rol de lides, sirviendo a los demás, aun por encima de nuestros intereses personales?

Cuantos momentos hemos esperado por un líder que nos arrime de nuevo al fuego? y cuando este llega le damos la mano con fuerza y sin duda y le decimos GRACIAS!!!

Tomado del libro: El Arte de Soplar las Brasas

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